El vino muestra su cara más ‘cool’

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Grandes artistas para grandes vinos

 

La etiqueta de un vino, aunque no garantiza el éxito del producto, es un elemento fundamental a la hora de lanzar un “caldo” al mercado. Las mejores bodegas del mundo, desde principios del siglo pasado, han recurrido al arte para hacer únicas las botellas de sus grandes vinos. La primera de ellas fue Château Mouton Rothschild, la cual “maridó” uno de sus vinos con el talento del diseñdor gráfico francés Jean Carlu. Desde entonces, pintores como Picasso, Kandisnky, Dalí, Chagall, Bacon, Lucien Freud, Miró, Tàpies y, más recientemente, Barceló o Antonio López, han sido algunos de los artistas responsables de plasmar su arte en estas etiquetas. Como explica el periodista Andrés Proensa en su artículo La pinacoteca del vino, lo que empezó siendo como un “affair” entre el vino y el arte, ha llegado a crear vínculos muy estrechos entre algunos artistas y determinados bodegueros.

Etiqueta de vino

Etiqueta diseñada en 1924 por Jean Carlu para Château Mouton Rothschild

 

No obstante, en general, estamos hablando de bodegas y vinos muy excepcionales. La mayoría de las botellas que vemos en restaurantes y comercios llevan un etiquetaje bastante convencional. Pero algo está cambiando.

 

El diseño más cool, en el etiquetaje del vino

 

El vino muestra su cara más 'cool'_Grafiks

Etiquetas de los vinos de D. O. Toro, de la bodega Matsu con el rostro de un hombre en distintas etapas de su vida: el Pícaro, el Recio y el Viejo; etapas, que se corresponden con la propia edad del vino.

 

Actualmente, los estudios de diseño han iniciado una especie de “segunda revolución” del etiquetado del vino. Llegó la hora de decir adiós a esas etiquetas austeras que se limitaban a incluir la información básica del vino junto a logotipos de corte clásico. Ahora, muchas botellas de vino se visten para convertirse en algunos de los objetos más llamativos de las tiendas de bebidas y alimentación. Como si de una competición por ver quién se muestra más creativo se tratase, nuevas bodegas, y otras con reconocida solera, no dejan de sorprendernos con lanzamientos que muestran la cara más cool del vino.

Sorprender al cliente

 

El vino muestra su cara más ‘cool’

Etiqueta diseñada por el estudio Gregorio Design.

 

Como decíamos antes, durante años, el etiquetado de las botellas de vino, en general, se había mantenido en un terreno más bien conservador y tradicional, donde imperaban los escudos nobiliarios, las tipografías clásicas y los ribetes de color dorado. Todo esto ha comenzado a cambiar de una forma drástica, buscando un único objetivo: desmarcarse de la competencia en los lineales (cada vez más cargados de una oferta que no deja de crecer) y cautivar al consumidor con diseños innovadores e, incluso, mensajes provocativos. Un ejemplo lo ofreció el estudio Gregorio Design con un etiquetado de fondo blanco en el que optaba por una tipografía de estética casi punk y un mensaje contundente: «Just Fucking Good Wine».

 

Imágenes innovadoras

 

El vino muestra su cara más ‘cool’ en el etiquetaje_Grafiks

 

Aparte de modernizar las tipografías, los bodegueros también han apostado por introducir imágenes más innovadoras en su etiquetado, que pueden ir desde motivos que evoquen a las obras de grandes artistas a otras propuestas tan originales como la que presenta la colección de vinos Killibinbin, de la bodega australiana Brothers in Arms. En este caso, se trata de siete variedades distintas, cuyas etiquetas son ilustraciones que trasladan al cliente al misterioso mundo de la novela negra.

 

Propuestas arriesgadas

 

En la carrera por conseguir impacto en una industria que mueve una enorme cantidad de dinero, hay quien opta por propuestas de claro riesgo. Para sus vinos de D. O. Toro, la bodega Matsu optó por ofertar sus tres variedades con unas etiquetas que tan solo mostraran el rostro de un hombre en distintas etapas de su vida: el Pícaro, el Recio y el Viejo. Etapas, por supuesto, que se corresponden con la propia edad del vino. En este caso, se utiliza la premisa de que una imagen vale más que mil palabras, porque la fotografía es la gran y casi única protagonista de la etiqueta. El resultado, al margen de innovador, ¿resulta atractivo? Eso le toca juzgarlo al cliente.

 

La etiqueta es… toda la botella

 

El vino muestra su cara más ‘cool’_Grafiks

 

Las bodegas Martí y Serdá han demostrado con algunos de sus productos que no hay que limitarse a un reducido espacio para promocionar e informar sobre los valores de un buen vino. En su especialidad de vino blanco del Penedés El Xitxarelo utiliza prácticamente toda la botella para crear un divertido y sorprendente juego en el que se mezclan los dibujos, las palabras y los símbolos. La combinación está tan bien medida que, desde luego, no deja indiferente a nadie.

 

Nuevos materiales

 

El vino muestra su cara más ‘cool’

 

Hay quien incluso va más lejos e intenta llamar la atención de sus potenciales clientes introduciendo nuevos materiales para el etiquetado. Uno de los ejemplos más sorprendentes es el presentado por la bodega húngara Holdvölgy, que presentó su colección de vinos afrutados Hold and Hollo con una etiqueta reutilizable diseñada en silicona con la marca del vino en relieve.

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